Los beneficios obtenidos por Perón, como el Sueldo Anual Complementario (aguinaldo), los subsidios por accidentes de trabajo y los reiterados aumentos de salarios, dotaron al proletariado de una confianza que estuvo reflejada en las posibilidades que, partir de entonces, se generaron para ascender socialmente, y dejar de estar dominados y marginados de la escena política, civilizada y cultural del país.
Tras la detención de P
erón, los rumores que anticipaban la anulación de la legislación laboral implementada y las conquistas logradas corrieron como una llama encendida entre los centros fabriles de Buenos Aires y el Interior, quienes organizaron levantamientos espontáneos en distintos puntos del país, presionando a la CGT para que declarara una huelga general para el día 18. Pero el fervor y la impotencia se dieron cita un día antes.
Las aguas que rodean a la Isla Martín García acallaban a Juan Domingo Perón y lo separaban de los miles de trabajadores que habían representado su principal objetivo de lucha mientras fuera Secretario de Trabajo y Previsión. Pero tal estandarte demostró que ya podía valerse por si mismo y revertir la balanza del anormal equilibrio social que reinó durante los gobiernos conservadores, cuyas políticas no posicionaban al obrero como beneficiario sino como victima.
Los violentos ataques protagonizados por obreros, el Día de la Lealtad, en Berisso, Ensenada y La Plata, contra símbolos de la elite como la Universidad, los diarios tradicionales de El Día y La Prensa, y el Jockey Club, estaban cargados de resentimiento y bronca, ya que esas instituciones habían sido vedados para la “muchedumbre”. Un canto de aquella jornada refleja ese sentimiento: “Piantate de la esquina oligarca loco, que el pueblo no te quiere y Perón tampoco”.
Durante las dos primeras presidencias de Perón se implementaron acciones democratizadoras de la sociedad que permitieron la incorporación de los sectores populares a ámbitos prestigiosos como el cine, las canchas de fútbol, los teatros, entre ellos el Colón, las escuelas medias y universidades y los complejos vacacionales, entre otros. De ese modo las clases altas vieron invadidos los espacios que eran de su exclusividad.
Si bien es cierto que desde su cargo en el Departamento Nacional del Trabajo, en 1943, Perón ya tenía como objetivo claro organizar las bases de su proyecto político, que se vio reflejado días más tarde en el Partido Laborista, es innegable que ex presidente no ilusionó al pueblo y luego lo traicionó. Los frutos de la primera y segunda presidencia del General son palpables y observables. Lo que no es poca cosa en el campo de la política donde del dicho al hecho suele haber un gran trecho.
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